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La Vizcaína - El Cercado - La Vizcaína

Esta ruta circular con inicio y final en La Vizcaina, en el municipio de Valle Gran Rey, propone un viaje a través de los paisajes de media montaña del oeste de La Gomera, combinando núcleos rurales vivos, bosques húmedos y antiguos caminos tradicionales que han conectado durante siglos los distintos caseríos de la zona. El sendero comienza en La Vizcaina, un pequeño enclave agrícola que aún conserva cultivos en bancales, arquitectura tradicional y muros de piedra seca. Desde allí se asciende de forma progresiva hacia El Cercado, localidad famosa por su cerámica artesanal sin torno, un oficio ancestral que aún hoy se mantiene vivo gracias al trabajo de sus artesanas. El paso por este núcleo permite también disfrutar de vistas abiertas hacia el macizo de Garajonay. Es un ascenso bastante pronunciado por lo que se recomienda una buena condición física, sin vértigo y a evitar los días de lluvia o viento. A continuación, el camino se adentra hacia Las Hayas, caserío ubicado a mayor altitud y rodeado por el borde del Parque Nacional de Garajonay. Esta parte del recorrido discurre entre bosques de fayal-brezal y zonas de transición ecológica, con una atmósfera fresca y húmeda durante gran parte del año. Las Hayas también es conocida por su hospitalidad rural y por ser punto de partida de numerosas rutas hacia el corazón del monteverde. Desde Las Hayas, el sendero continúa hacia la zona de Los Descansaderos, donde se conservan antiguos espacios abiertos que servían como lugar de paso para caminantes, pastores y animales de carga. Este tramo recupera el espíritu del senderismo etnográfico, caminando entre eras, casas de campo, veredas históricas y flora autóctona. El descenso final conduce de nuevo hasta La Vizcaina, cerrando un anillo perfecto para descubrir el patrimonio rural, forestal y humano del oeste insular. Esta ruta es ideal para senderistas que busquen un recorrido variado, culturalmente enriquecedor y con una dificultad moderada, apto durante todo el año y con múltiples opciones de conexión con otras rutas cercanas.

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Alajeró - Igualero - Arguayoda

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El Guro - Barranco de Arure

Esta ruta de ida y vuelta parte desde el entorno de la Casa de la Seda, en el barranco de Valle Gran Rey, y asciende suavemente hacia el caserío de El Guro, para adentrarse posteriormente en el escarpado y frondoso Barranco de Arure, donde se encuentra uno de los pocos saltos de agua permanentes de la isla. El sendero arranca en un entorno agrícola característico, con huertas, muros de piedra seca y palmeras canarias. Muy pronto se alcanza El Guro, un caserío tradicional que ha atraído a artistas y visitantes desde hace décadas, y que conserva su encanto gracias a su integración con el entorno natural y a su arquitectura popular. Desde El Guro, el camino se introduce en el corazón del Barranco de Arure, también conocido como Barranco de El Guro, donde el paisaje cambia radicalmente. A medida que se avanza, las paredes del barranco se elevan, cubiertas de vegetación termófila y con tramos donde se camina sobre roca, cruzando pequeños cauces y zonas húmedas. Este tramo puede requerir atención, ya que incluye pasos irregulares y algunos sectores resbaladizos, especialmente tras las lluvias. El tramo final del recorrido culmina en un rincón escondido: una cascada natural rodeada de paredes volcánicas y vegetación exuberante, donde el sonido del agua y la sombra de los riscos invitan a la contemplación y al descanso. Aunque no siempre lleva un gran caudal, este salto de agua es un lugar mágico que representa uno de los espacios más sorprendentes del suroeste gomero. Esta ruta es ideal para quienes buscan una experiencia corta pero intensa, que combine naturaleza, frescor, historia rural y la belleza oculta de uno de los barrancos más singulares de La Gomera. Es especialmente recomendable en épocas de lluvias o tras temporadas húmedas, cuando la cascada alcanza su mayor esplendor. Esta ruta no es recomendable cuando llueva, ya que el terreno será poco estable y pueden producirse crecidas del caudal. Se requiere de agilidad y experiencia, y no es adecuado para personas con vértigo.

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La Calera (Valle Gran Rey) - Chipude

Esta ruta lineal recorre uno de los ascensos históricos más significativos de La Gomera, conectando el núcleo costero de La Calera (Valle Gran Rey) con el altiplano de Chipude, pasando por antiguos caminos de caballería, caseríos dispersos y zonas cargadas de historia como La Matanza. Es un itinerario físicamente exigente pero altamente recomendable para quienes buscan una experiencia montañera auténtica, cargada de patrimonio. El recorrido comienza en el barrio de La Calera, desde donde se inicia una subida progresiva a través de senderos empedrados que serpentean entre bancales agrícolas, casas tradicionales y palmeras. El paisaje va ganando amplitud con cada paso, ofreciendo vistas espectaculares del barranco de Valle Gran Rey y del Roque del Santo. La ruta atraviesa luego el caserío de Los Reyes, y se adentra en parajes poco transitados como El Cerrillal, donde el entorno se vuelve más agreste y natural. Esta parte del camino conserva tramos originales utilizados por los antiguos pobladores para comunicar la costa con los pueblos de las medianías. Uno de los puntos más simbólicos del recorrido es La Matanza, topónimo que remite a hechos históricos vinculados a la resistencia aborigen frente a la conquista. En esta zona, el entorno adquiere una dimensión silenciosa y sobrecogedora, con vistas abiertas y laderas cubiertas por matorrales y vegetación de monte bajo. El tramo final conduce al caserío de Chipude, asentado al pie de la imponente Fortaleza de Chipude, en uno de los enclaves más antiguos del interior gomero. Chipude es conocido por su iglesia centenaria, su tradición quesera y su cercanía al Parque Nacional de Garajonay, lo que convierte al final de la ruta en un excelente punto de conexión con otras rutas de media y alta montaña. Este sendero es ideal para senderistas con buena condición física que deseen realizar una travesía completa desde el mar a las cumbres, recorriendo caminos cargados de memoria, cultura y belleza natural. Este sendero tiene tramos estrechos y no es adecuado para personas con vértigo o miedo a las alturas. Además, no se recomienda en días de lluvia y viento.

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Chipude - Gerián - La Dama

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Chipude - Arguayoda - La Dama

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Chipude - Alto de Garajonay - Chipude

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Chipude - Playa de Vallehermoso

Sumergido en plena laurisilva, el viajero culmina esta tercera etapa del Sendero GR-131 con el susurro del sabinar canario y la imponente silueta del roque Cano anunciando la llegada a Vallehermoso, uno de los corazones agrícolas e históricos de La Gomera. Con una longitud de 14,2 km, la ruta comienza en la plaza de Chipude, a los pies de la mítica Fortaleza, lugar sagrado para los antiguos gomeros. Tras el panel informativo y bajo la atenta mirada de la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria (siglo XVI), el sendero bordea la localidad y se dirige hacia los lavaderos tradicionales de La Vica. Enseguida, el camino se interna en el barranco de Los Manantiales, flanqueado por bancales y palmeras, dejando atrás la majestuosa silueta de la Fortaleza de Chipude. Poco después, el sendero alcanza El Cercado, conocido por su valiosa tradición alfarera, donde aún se moldea el barro a mano, sin torno, como antaño. Rodeado de terrazas cultivadas y palmerales, el viajero atraviesa el pueblo y asciende suavemente por un sendero que revela impresionantes vistas hacia el barranco del Agua y el Parque Rural de Valle Gran Rey, una de las formaciones geológicas más espectaculares de la isla. Al llegar a Las Hayas, tras un corto tramo por carretera, aparece un palmeral que da la bienvenida al viajero. Aquí, una parada en la ermita del Coromoto permite reponer fuerzas en su área recreativa con mesas, parrillas y fuente. El camino prosigue y se interna nuevamente en el Parque Nacional de Garajonay, donde la bruma y la “lluvia horizontal” envuelven el bosque de laurisilva en una atmósfera mágica. El sendero llega entonces al área recreativa de Las Creces, un antiguo pastizal donde antaño se criaba ganado y hoy ofrece un remanso de paz bajo la sombra de gigantes verdes. Después de cruzar la carretera dorsal (GM-2), comienza un prolongado descenso por la ladera de la montaña de Araña, envuelta en densa vegetación. Desde el mirador Risquillo del Corgo se obtiene una panorámica inigualable del fértil valle de Vallehermoso. El trayecto continúa por la meseta de Vallehermoso, una transición natural entre la laurisilva y el bosque de sabina canaria, el más extenso del archipiélago. Tras alcanzar el punto kilométrico 34, el descenso se intensifica, serpenteando entre escalones de madera hasta alcanzar un cerro rocoso con vistas al Roque Cano, coloso natural que marca la entrada al municipio. Un corto pero empinado descenso lleva al caminante por viñedos abancalados hasta La Rosa de las Piedras y la presa de La Encantadora, uno de los principales embalses de la isla, rodeado de paneles interpretativos y naturaleza exuberante. El camino bordea la presa y asciende con fuerza por la ladera del roque Blanco, hogar del madroño canario y numerosas plantas endémicas. Desde lo alto, las vistas de los barrancos del Ingenio y de Garabato, junto al roque Cano, son sencillamente inolvidables. El sendero desciende suavemente hacia Vallehermoso, entre palmeras y terrazas cultivadas. El recorrido finaliza en la plaza del Ayuntamiento, donde un panel señala el cierre de esta tercera etapa. Desde aquí, el viajero puede enlazar con el Camino Natural Costas de La Gomera, prolongando la aventura hasta la costa norte de la isla.

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Vallehermoso - Santa Clara - Vallehermoso

Esta ruta circular parte desde el corazón de Vallehermoso, uno de los pueblos con más encanto del norte de La Gomera, y ofrece una experiencia completa de montaña, costa y bosque. El recorrido se inicia junto a la estación de guaguas y asciende progresivamente por calles empedradas y caminos rurales, brindando desde el inicio unas magníficas vistas del imponente Roque Cano, símbolo geológico de la localidad. El sendero remonta primero hacia el entorno del antiguo Cuartel de la Guardia Civil, bordeando el cementerio, y se adentra en el Barranco de la Era Nueva, también conocido antiguamente como el Barranco de los Franceses. Esta zona está cubierta por una vegetación de transición, dominada por tabaibas, artemisas y euforbias. A medida que se gana altitud, el paisaje cambia, dando paso a un fayal-brezal denso y húmedo que anuncia la cercanía del monteverde. Al alcanzar la cresta, el caminante llega a la ermita de Santa Clara, un lugar de gran valor paisajístico y espiritual. Cerca de la ermita hay una zona de descanso y merenderos, ideal para una pausa con vistas. Desde este punto, se puede disfrutar de una panorámica espectacular del océano Atlántico, el acantilado de Arguamul y, en días despejados, incluso de la silueta de La Palma al fondo. La ruta continúa por un sendero bien definido que bordea la costa en altura, para luego descender por el escarpado Barranco de los Guanches. Esta parte del recorrido, aunque más exigente por sus rampas, recompensa con vistas salvajes y una inmersión total en el paisaje escarpado del noroeste gomero. Tras completar el descenso, el camino vuelve a enlazar con el Barranco de la Era Nueva, por donde se regresa a Vallehermoso cerrando la circular. Con una longitud moderada y una variedad de paisajes que abarca desde zonas agrícolas hasta bosques de laurisilva y vistas oceánicas, esta ruta es una de las más recomendables para descubrir la diversidad natural y cultural del municipio de Vallehermoso.

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Vallehermoso - Chorros de Epina - Vallehermoso

Esta exigente ruta de casi 11 kilómetros parte y finaliza en la localidad de Vallehermoso, trazando un recorrido a través de uno de los sectores más escarpados y solitarios del norte de La Gomera. Su trazado asciende hacia El Bailadero y Macayo, enclaves rurales cargados de historia y tradición agrícola, ofreciendo al senderista un desafío físico y visual con un marcado carácter montañoso. El camino comienza en las inmediaciones del casco urbano y se interna rápidamente en el entorno natural, ganando altura mediante fuertes pendientes que discurren entre antiguos bancales, pinares dispersos y vegetación de monte bajo. El ascenso hacia El Bailadero, con tramos empinados y zigzagueantes, recompensa el esfuerzo con espectaculares panorámicas del valle de Vallehermoso, del Roque Cano y, en días despejados, del océano recortado por la costa norte. Una vez alcanzado el entorno de Macayo, el paisaje muestra la huella del aprovechamiento rural tradicional, con caminos flanqueados por paredes de piedra seca y restos de arquitectura popular. Esta parte del recorrido invita a la contemplación y al descanso antes de iniciar el regreso por el mismo camino. Aunque se trata de una ruta físicamente exigente, con un desnivel considerable, su trazado está bien definido y señalizado. La soledad del entorno, la riqueza botánica y la autenticidad del paisaje rural gomero la convierten en una opción perfecta para senderistas con experiencia que buscan una conexión profunda con la montaña. Abierta durante todo el año, esta ruta es ideal para quienes desean explorar zonas menos transitadas de la isla y disfrutar de una jornada de senderismo en plena naturaleza, lejos de los circuitos más concurridos.